Jorge Lankin estudió en la Universidad Católica y ha realizado una destacada trayectoria como grabador.

Hace algunos años comenzó a realizar exposiciones más pictóricas, adoptando el acrílico sobre tela con procedimientos como el automatismo de algunos dibujos, la descontextualización de imágenes sacadas de otros impresos y su recontextualización en las propias composiciones elaboradas a partir de módulos dispersos.

También ha desplazado su obra al espacio público, como en el gran mural ubicado en la localidad de Porvenir, donde utiliza una de sus iconografías recurrentes: las culturas primigenias.
Ha integrado talleres colectivos como Livingstone y El Generador, Ha expuesto en Chile, España, Holanda, Francia y Japón. Ha recibido numerosas distinciones, destacándose la Mención de Honor Bienal Santiago – París 1992 y Premio Altazor 2009.